Orgullo ciclante

Orgullo ciclante

Siempre son más llamativas y tienen más repercusión las acciones malas que las buenas. En un mundo en el que el morbo preside la actualidad informativa no es extraño que se asocie los malos comportamientos a determinados colectivos. De todos es conocida la mala fama que tienen los taxistas, a los que se le presupone enemigos de las bicicletas. En el mismo sentido, los conductores de autobuses públicos son poco menos que el diablo sobre ruedas en el inconsciente colectivo de los ciclantes.

Sin embargo, cada día son más los profesionales del transporte que conocen y respetan los derechos de las bicicletas, aunque aún haya mucho trabajo por hacer para que el orgullo ciclante deje de ser una reivindicación y se consolide con naturalidad la realidad de las bicicletas en la ciudad. A todos esos profesionales cada vez más concienciados, muchísmas gracias por respetarnos.

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