Una cuestión de respeto

Una cuestión de respeto

Puedes esgrimir que la señalización en las ciudades no se ha concebido pensando en las bicicletas, de acuerdo, o que una bici no supone tanto peligro como un vehículo que circula más deprisa y que pesa toneladas, de acuerdo también. Puedes argumentar todo lo que quieras pero ninguna de esas razones te exime del cumplimiento de las normas de circulación.

Te guste o no, la normativa existe para regular la convivencia entre los usuarios de la vía, y para evitar en la medida de lo posible los accidentes de tráfico. Cuando un peatón ve que el muñequito del semáforo se pone en verde, en realidad está viendo una imagen sagrada en la que confía ciegamente, y lo último espera es que tú vengas a toda pastilla con tu bicicleta y que te saltes el disco en rojo porque pienses que esas normas no son para ti. Es una cuestión de respeto, de derechos y de obligaciones, igual que los que tú reclamas al resto de conductores.

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