¿Te imaginas?

¿Te imaginas?

¿Y si le diéramos la vuelta a tortilla? Llegar a esta situación en ciudades donde el coche es el rey del asfalto se nos puede antojar utópico, pero no estaría nada mal poder devolver a esos cochistas acérrimos toda la mala baba con la que en ocasiones se despachan.

No se trata de desatar una guerra, ni mucho menos, sino de defenderse de una situación de inferioridad en la que, además, el acosador es el que realmente molesta, contamina y supone un peligro para los demás y para sí mismo. Puede que haya llegado el momento de hacerles ver la realidad y arrojarles argumentos de peso y contrastados que demuestran que transportarse en bici es mucho menos peligroso que hacerlo en automóvil.

 

 

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