Siéntete idiota

Siéntete idiota

A todos nos ha pasado la primera vez. Circulamos con nuestra bici por la calzada y el disco del semáforo cambia a rojo. Nos paramos, no hay coches en cien metros a la redonda y en las inmediaciones del paso de peatones no se atisba la presencia de la raza humana en ninguna de sus diversas formas. ¿Qué hago? ¿Me lo salto? Total, si no voy ni en coche ni en moto. Es que me siento un poco idiota...

Físicamente te lo puedes saltar, claro. Moralmente, puede que también, porque es más que probable que el diseño de ese cruce con semáforo se haya diseñado pensando en vehículos a motor y no en bicicletas. Es más, seguramente no te va a pasar nada y ¿quién te va a multar o a llamar la atención? Sin embargo, y hoy por hoy, tu obligación es respetarlo y esperar a que cambie a verde. Y así ha de ser hasta que se adapten las señales de las vías a la nueva realidad de la presencia de la bici en nuestras calles. Mientras tanto, disfruta del paisaje durante la espera, retoma tu aliento para seguir tu camino o, si tanta prisilla tienes, echa la patita a tierra para sortear el semáforo por la acera.

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