¿Qué somos?

¿Qué somos?

Ya se comentó por aquí que la imagen casi perenne de la bici como elemento de ocio y deporte ha causado un daño tremendo a su normalización como vehículo de transporte, y un efecto colateral de ese pensamiento erróneo es que tampoco se le considera parte del tráfico.

Es más, muchos de los que comienzan a usar la bicicleta para sus desplazamientos por la ciudad tienen tan arraigada esa etiqueta que adoptan la actitud de quien se siente como un estorbo al tráfico, un impedimento para que el resto de vehículos circulen a la velocidad a la que se merecen. Error. La bicicleta es un vehículo reconocido en los reglamentos de circulación y como tal tiene todos los derechos y obligaciones que esas normativas le otorgan. ¿Qué somos?… ¡Somos tráfico!

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