Nunca entres al trapo

Nunca entres al trapo

No es tan frecuente como puede parecer, pero cada vez que sufres acoso por un conductor rabioso se pasa bastante mal y la sensación de impotencia que se te queda ante la brutalidad verbal o física de estos descerebrados es difícil de transformarla en algo positivo. La primera reacción que nos viene a la cabeza es la de defendernos utilizando los mismos métodos, ya sea insultando o levantando el dedo corazón en obsceno gesto.

Pero no debemos entrar al trapo, porque este tipo de personas está buscando precisamente esta reacción. Debemos tomar aire, tranquilizarnos y dar la callada por respuesta, pues no sabemos a quién nos estamos enfrentando y no queremos acabar en el hospital por culpa de un energúmeno. Todo lo más que podemos hacer, y en cuanto tengamos ocasión, es explicarle con calma al agresor que la normativa nos asiste, y hacerle ver su error. Si con esas artes vemos que el agresor no atiende razones, lo mejor que podemos hacer es salir por pedales, y a otra cosa, mariposa.

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