Nación rotonda

Nación rotonda

Aun cuando ya tengamos cierta experiencia circulando con nuestra bici por la ciudad, no nos graduaremos hasta que sepamos negociar una rotonda o una gran glorieta con seguridad. La manera correcta de atravesar una glorieta es integrándote en el tráfico, haciendo previsible tu trayectoria -que deberá coincidir con la del resto de los vehículos- y evitar que te arrinconen los que quieran girar a la derecha. Lo recomendable es que practiques en días y lugares con poco tráfico, hasta que sientas seguridad al hacer la maniobra.

Hasta que te atrevas con ello o cuando el tráfico en la glorieta esté imposible  -recuerda que no es indigno bajarse de la bici– puedes echar la patita a tierra y salvar la rotonda por la acera y cruzando las calles adyacentes por los semáforos de peatones, una ventaja más del todoterrenismo de las bicicletas.

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