La marabunta navideña

La marabunta navideña

Di que sí. Monta en el coche, enfila hacia el centro de la ciudad, aguanta un atasco de horas y horas, haz la cola para dejar el vehículo en el parking atestado, enfádate y jura en arameo. Después de las compras, la misma tortura para volver a tu barrio.

Y esto no es nada, pues el infierno acaba de empezar y aún te quedarán más días de compras, y otros de comidas o cenas con los compañeros, pero eso sí, tú no dejes el coche ni a sol ni a sombra, no lo hagas, no, porque el masoquismo es tendencia y tú siempre vas a la moda. ¿A que sí?

 

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