Homo sedentaris

Homo sedentaris

A estas alturas nadie desconoce los efectos nocivos sobre nuestra salud de la vida sedentaria que llevamos. Otro asunto es que prestemos mayor o menor atención a los avisos que los responsables sanitarios emiten de cuando en vez, como el de la revista European Heart Journal, en el que advierte del aumento del riesgo de enfermedades coronarias a los propietarios de un automóvil.

Es obvio que la mera posesión de un vehículo no nos va a restar años o calidad de vida, pero el uso desproporcionado e irracional del mismo sí que puede ser un factor que agrave los riesgos de que nos dé un patatús y nos quedemos en el sitio. Y si cascar antes de tiempo no nos motiva lo suficiente como para prescindir del coche y utilizar la bici, quizás sí lo haga el ver cómo aumenta día a día el volumen de nuestras posaderas. Porque el hecho de arrojar veneno al aire que respiramos nos la trae al fresco, ¿verdad?, pero que no nos quepa el culo en el asiento… eso ya es otra cosa.

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