Hablemos de derechos

Hablemos de derechos

En noviembre de 2015 la ciudad de Madrid sufrió episodios de alta contaminación por dióxido de nitrógeno, lo que ha motivó la aplicación del protocolo de medidas urgentes por parte del Ayuntamiento, y que consistía fundamentalmente en restricciones de velocidad y de aparcamiento dentro de la almendra central.

Estas limitaciones cayeron entre los conductores como un auténtico bombazo, y las críticas por la falta de antelación de las autoridades municipales no se han hecho esperar. Parte de la oposición puso el grito en el cielo y pregonó a los cuatro vientos que se había socavado el derecho sagrado a usar el coche a toda costa. Pero… ¿y el derecho a la salud y a no respirar aire contaminado? Al parecer eso queda en segundo plano. Podemos morir asfixiados pero que nadie nos quite la posibilidad de llevar el culo bien calefactado desde el garaje de casa hasta el trabajo. El dereho a usar el coche nos está matando.

 

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