El retrovisor

El retrovisor

Hay quien opina que no es en absoluto necesario instalar en nuestra bicicleta accesorios que son propios de otros vehículos, como los intermitentes o los espejos retrovisores. Efectivamente, necesidad como tal no hay, y sus funciones se pueden suplir usando nuestros brazos para indicar los giros o con una vuelta rápida de cabeza para mirar hacia atrás.

Sin embargo, si nos pasamos el día “apatrullando” la ciudad con nuestra bici, el espejo retrovisor puede ser de gran utilidad para visualizar el tráfico que llevamos detrás y a los lados antes de acometer un giro o cambio de carril. También viene muy bien cuando, por ejemplo, estamos enseñando a nuestros hijos o a otra persona a circular por la ciudad, y otra función ventajosa es la de prever los adelantamientos sorpresa de motoristas o de ciclistas fantasma.

Es fácil encontrarlos en cualquier tienda de bicicletas y se pueden adaptar a prácticamente cualquier modelo de manillar. También existe algún que otro gadget más aparatoso en el mercado, como el retrovisor digital, pero adquirirlo o no ya dependerá del grado de frikismo de cada uno.

Muy importante: si decides hacerte con un retrovisor, no te quedes ensimismado/a mirando la vida a través del espejito mientras circulas, pues puedes perder la concentración y la atención debida a tu visión frontal, y no olvides que la mejor maniobra para ver el mundo a tus espaldas es realizar un rápido giro cabeza como si fueras la niña del exorcista pero, eso sí… sin llegar a los 360º 😉

3 comentarios

  1. Juanítez

    Es interesante esa utilidad que mencionas de comprobar lo que es un hecho: el respeto de la mayoría. No lo había visto nunca de esa manera 😉 ¡Ver para creer!

  2. Los retrovisores son cómodos para cuando circulas en línea recta y quieres ver lo que tienes detrás. O cuando realizas maniobras de poco riesgo. Personalmente no los uso, ni para una cosa ni para otra, y los desaconsejo en general, particularmente a los que están empezando a moverse en bici.

    Estoy totalmente de acuerdo con que “la mejor maniobra para ver el mundo a tus espaldas es realizar un rápido giro cabeza”. Tiene además otra ventaja: la comunicación visual que se establece con los conductores que tenemos detrás (ésta es una ventaja que tenemos los ciclistas frente a otros medios de transporte).

    No sólo la señalización de la maniobra es importante cuando vamos en bici, sino que la comunicación visual que establecemos con el resto de conductores cuando giramos la cabeza favorece nuestra propia seguridad al circular: el conductor de detrás nos ve girando la cabeza e inmediatamente percibe que vamos a hacer alguna maniobra, antes incluso de señalizarla; y a nosotros también nos sirve para cerciorarnos de que los que van detrás están dispuestos a facilitárnosla.

    Por eso suelo desaconsejar los retrovisores. Aunque, como digo, reconozco que son muy cómodos en otras circunstancias.

  3. Ciclista de asfalto

    El retrovisor en la bici… no lo había valorado hasta que lo he tenido. Menuda diferencia el tener una visión permanente de lo que tienes detrás. Entre otras cosas me ha quitado el miedo permanente a ser alcanzado y me ha permitido comprobar que la inmensa mayoría de los coches son muy respetuosos con las bicis.

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