El hábito no hace al monje

El hábito no hace al monje

Muchas personas piensan que su modo de vida, su manera de pensar, la música que escuchan o el partido político al que votan les convierten de por sí en seres especiales, en gente muy guay y molona. Tanto es así, que muchos de los que van habitualmente en bicicleta se sienten poseedores de una superioridad moral frente a la del resto, sobre todo frente a los que habitualmente se desplazan en vehículos a motor.

Allá cada cual con la imagen que tenga de sí mismo, pero si hablamos de convivencia la única regla que podemos aplicar cuando compartimos las vías con los demás es la de la buena educación. Con amabilidad, con paciencia, con buenas palabras y con mejores actitudes podremos situarnos al mando de cualquier vehículo, ya sea una bici, un autobús o un trailer de esos con tantas ruedas. ¡Sed siempre amables!

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