Desautoxícate, desautoxícanos

Desautoxícate, desautoxícanos

Es curioso cómo percibimos el peligro de las cosas. Ponemos el grito en el cielo ante pandemias exageradas con vaya usted a saber qué intereses y permanecemos impasibles ante riesgos cercanos y tangibles que afectan directamente a nuestra salud. Cada dos por tres los medios de comunicación nos alertan de la retirada del mercado de un artículo por sus supuestas propiedades cancerígenas, aunque para enfermar una persona tendría que consumir toneladas de ese producto.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud estima que 7.000.000 de personas mueren cada año por la contaminación y el problema de la congestión en las ciudades parece que solo es un problema de movilidad. Imaginaos que alguien contaminara el agua corriente que sale de nuestros grifos. ¿También lo permitiríamos? Si los poderosos tuvieran intereses en ello, casi es mejor no conocer la respuesta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.