Candado parece, seguro no es

Candado parece, candado no es

El robo de bicicletas en una triste realidad en casi todas las ciudades donde esta forma de transporte viene viviendo un auge desde principios del s. XXI. El comercio de objetos robados favorece por un lado esta práctica delictiva, pero lo que va a influir decisivamente en si tu bici pasa o no a manos de los amigos de lo ajeno es la forma de atarla en la calle.

Para empezar, olvídate de asegurarla con esos candaditos flexibles de chichinabo que inexplicablemente aún se comercializan y que se cortan en milisegundos con la peor cizalla del mercado. Aunque cualquier candado se puede abrir dependiendo de la profesionalidad e insistencia del ladrón, los más seguros hasta ahora son los denominados candados en “U”, y los chorizos de turno siempre van a llevarse la bici que esté menos protegida. El problema es que muchas veces racaneamos a la hora de invertir en la seguridad de nuestra bici. Está claro que la responsabilidad última es de los que afanan lo que no es suyo, pero en tus manos está el no quedarte con cara de tontainas cuando vayas a buscar tu bicicleta.

 

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