Bicirexia. No sin mi bici.

Bicirexia. No sin mi bici.

Los que pedaleamos prácticamente a diario sabemos que andar en bicicleta es muy saludable, reduce la aparición de enfermedades y nos proporciona además una gran sensación de bienestar gracias a las endorfinas, unos opiáceos naturales que se liberan a través de la médula espinal y del torrente sanguíneo cuando hacemos ejercicio. De hecho, hay quien asegura que las endorfinas que se liberan al pedalear son especiales y diferentes a las generadas con otras actividades y hasta les han puesto un sonoro nombre: las endorficletas.

Pero todo en esta vida tiene un precio. Si de repente, y sin sospechar el cómo ni el porqué, te acompañan el mal humor, la ansiedad, el insomnio o los dolores musculares al levantarte por la mañana, es posible que lleves unos cuantos días sin andar en bici y que esas molestias sean producto del síndrome de abstinencia. Si este es tu caso, no te alarmes, pues simplemente padeces bicirexia, el menos grave de los trastornos por adicción al ejercicio y, sin duda alguna, el más divertido. ¿Te ha pasado alguna vez?

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.