A quien madruga…

A quien madruga...

Cuando aún no tenemos la suficiente experiencia circulando en bicicleta por la ciudad, es normal que suframos ciertos reparos a la hora de sumergirnos en el tráfico mañanero para ir a trabajar o a estudiar. El paisaje es bien diferente del de aquel domingo que probamos la misma ruta y ahora está todo lleno de coches, ruido y tensión, sobre todo si tenemos la mala suerte de entrar en plena hora punta.

Pues bien, nada más fácil que adelantar la alarma de nuestro despertador el tiempo suficiente como para que el mismo recorrido se convierta en algo asumible y agradable de hacer. Si salimos con tiempo nos encontraremos un tráfico más amable y esto nos invitará a repetir en días sucesivos, y si podemos evitar la hora punta de por vida, muchísimo mejor. Ya sabéis el refrán: a quien madruga… el tráfico le ayuda.

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